domingo, 21 de julio de 2013

De Tollina Eloquentia

M. 30 años. 5º Dan y 3ª del mundo en Lucha Libre y no sé cuantas cosas más. Gallito de corral. Músculos de piedra. Valiente contra los débiles. Tamaño pocket. Dotes de mando y para hacer fideuà y que luego friegue otra.

C. 31 años. Princesa del castillo de Santillana. Oligofrénica perdida y a las pruebas me remito. Media hostia. Músculos que son solo un concepto, una idea a desarrollar. Kamikaze. Temeraria. Sin miedo a la muerte porque minera nació. Se excusa en una intelectualidad que nadie ha visto para poder generar la paradoja. Fan del postureo.


M: ¿peleamos?
C: ¡Vale!


La tumbé dos veces.

El resto fueron hostias como panes que volaron hacia mí.

Como era de esperar, perdí. Y aún estoy magullada.

sábado, 20 de julio de 2013

Tu quoque.


Se denomina tu quoque (locución latina que significa ‘tú también’) al argumento que consiste en rechazar un razonamiento, o considerarlo falso, alegando la inconsistencia de quien lo propone. Es, por tanto, una variante de la falacia ad hominem, o de la falacia ad personam (cfr. Perelman) o ataque personal, mediante la cual se procura demostrar que una crítica o una objeción se aplica igualmente a la persona que la realiza, rechazándola sin entrar a analizarla.

Podría considerarse una variante de la falacia ad hominem ya que el objetivo es refutar la afirmación de un individuo desacreditándolo. Con este argumento se busca distraer la atención sobre la cualidad atribuida al sujeto B por el sujeto A, atribuyendo la misma cualidad al sujeto A. Así el sujeto A pierde credibilidad al ser presentado como un hipócrita. El sujeto B busca así demostrar la falsedad de la proposición enunciada por A.

Estructura del argumento

  1. A critica P.
  2. A es también culpable de P.
  3. Por tanto, la crítica a P es rechazada.
Se trata de una falacia porque la conclusión (rechazo de la crítica a P) no se sigue de las premisas.

Uso coloquial

El recurso al tu quoque es de uso muy frecuente, incluso por parte de aquellos que desconocen su existencia. Es fácilmente reconocible porque responde a la estructura «y tú también» o «y tú más» como respuesta a una crítica.

No todo recurso al tu quoque es falaz. Se considera que existe un uso legítimo cuando se utiliza para rechazar el recurso a la autoridad moral. La autoridad moral se basa en ser consecuente con lo que se aconseja, por tanto si se demuestra que quien realiza la afirmación es inconsecuente, sus consejos carecerán de valor. Por ejemplo, si alguien aconseja sacrificios a otros pero no está dispuesto a asumirlos, puede ser fácilmente desacreditado mediante el recurso al tu quoque.
                                                                                                           (adaptado de la Wikipedia)


Sí, lo reconozco. Normalmente permanecer ahí, sin más, me parece de un tedio sepulcral. Pero contigo era distinto. Era un reto. Un reto y una competición, aún sabiendo que tenía todas las de perder.

O quizá no todas las de perder.

Tu quoque.

Pero luego vinieron las lluvias, y con lluvias me refiero a...todo eso que pasó. Y entonces no pude ir a retarme contigo. Por supuesto, tú pensarías A. Que me habías ganado del todo o B. Que había hecho como los demás. Que en algo habías fallado. Pero no.

Y a los meses, nos volvimos a encontrar. Y no recuerdo qué fue lo que dijiste, pero sé que era un nuevo reto. Reto dialectico y también intelectual. Así es como se aprende. Y sé que yo te contesté, y luego nos dijimos mutuamente las cosas que hacíamos mal, y la conclusión final fue que nosotras éramos poco menos que perfectas, que los que lo hacían mal eran los demás.

Tu quoque.

Y también hubo un momento en el que hablamos de hospitales. Y también en eso decidimos competir. Tu quoque, tu quoque.

Y entonces, yo que me tenía muy montado el tinglado, hasta que me dijeron que no podía hacerlo sola. Que tenía que elegir a alguien, o que alguien me eligiese a mí. Y pensaba en lo obvio, lo fácil, lo rápido, lo cómodo, pero en el fondo no, en el fondo yo tenía muy claro a quien quería, a alguien con quien conectase de verdad, que se apasionase tanto o más que yo por todo esto, que me enseñase de verdad, que siempre fuese con una sonrisa en la cara. Y al final no pude más, y te amenacé vilmente para que aceptases, con muchos meses de antelación, porque tenía muy claro que esto lo iba a hacer contigo.

Te elegí, y, ¿qué hiciste tú?

Tu quoque.

Así que estoy encantada, a pesar de que me has prometido hacerme sufrir. Hacer que me arrepienta. Pero sé que de nuevo lo haces para retarme. Porque luego me doy la vuelta y te deshaces en halagos, con la boca chica, eso sí. Pero se te ve el plumero.

Tú eres una más de mi harén académico. De mi Santísima Trinidad. Así que sí, lo reconozco. Contigo es distinto. Un reto y una competición. Aún sabiendo que tengo todas las de ganar.

 Tu quoque.

(A la más Grande)

miércoles, 3 de julio de 2013

Uhh... ¡mordés como un perro, minita!




Definitivamente, me voy en otra dirección. A enfrentarme con uno de mis traumas últimos.

(Pero feliz cumpleaños. Al espejo en el que quiero mirarme. A la persona culpable de mucho de lo que soy. A la que consigue que crea en que es posible que todo lo que tengo dentro se proyecte con algún sentido.)

- Pinche aquí. Otro de mis vinilos favoritos, esto ya lo dije. -

Figura di merda aparte, necesito verdaderamente salirme de mi mundo.
¿dónde estás las toallas?

Hay un par de tipos que no parar de mirar
creo que mi tumba quieren cavar.
Paso largos ratos pensando en el mar...

[Actualización posterior: Ahhh! ¡me vuelve a dejar insertar la canción!]



---

Me encantaría no ser educada con vos. Pero lo seré (por una vez). Pero que conste que está cerca el momento en que en honestidad no me ganará nadie... (ese día mejor que no andes por aquí...)

Mordés como un perro minita.


martes, 2 de julio de 2013

El fuego del recuerdo. (Sidra y chakras) - Sin corazón...

De lo que escribí ayer sólo dos personas me escribieron algo, así que la "presión New Yorker" (ver entrada anterior) ha disminuido un poco. Ya ha salido el Feminizine 3 (el que hoy, por cierto, publican esto) y en él está mi colaboración, de la que ya me han comentado algunas personas que les ha gustado. Así que estoy contenta. Siempre me da un montón de pereza publicar o dar bola a las cosas que hago, tengo que estar verdaderamente aburrida o concienciada (o ambas cosas), pero intentaré subirlo al otro blog, junto con lo que hice para el Ramalazo, para quien le guste. [Actualización posterior: eso nunca ocurrió] Porque me esfuerzo mucho haciéndolos y luego se me olvida y no es plan. Y, además, así puedo encontrarlos cuando me apetezca verlos antes de que se pierdan bajo el nombre "asfgh" en cualquier carpeta de mi ordenador.

Ayer decidí que me iba en busca de E. porque siento una bomba a presión mental y necesito ver todo con mayor perspectiva. Al volver, pensaré si pongo puntos sobre íes, tiendo al despiporren o dejo las cosas como están. Y ahora mismo estoy por un lado algo desubicada y confusa, por otro contenta, y por un tercer lado así como enhuevada. Igualmente, me siento mejor de ánimos.

Este es uno de mis vinilos favoritos de los que compré el año pasado, y que últimamente estoy escuchando mucho. Pongo esta canción (que no me deja insertar aquí, así que hay que pinchar en la palabra "canción") porque forma parte de mi banda sonora de estos días:

Hoy en casa no haces nada. Ponte a caminar  
por las calles donde ibas diez años atrás. 
Hoy no vengas a buscarme pues no me hallarás. 
Tal vez me deje arrastrar. 
Pero el fuego del recuerdo se te aparecerá 
en forma de mil espectros. 
Las caídas son señales de nuestra condición. 
Algunos lo aprendemos con el tiempo. 

Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay corazón. 
Tú ya no tienes corazón. 
Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay compasión. 
O tal vez adoramos el horror. 

Tratar de ser normal no es tan fácil en esta ciudad. 
No quiero perder ni quiero ganar. 
Los chavales desesperan sin saber lo que buscar. 
Ya va siendo hora de luchar. 

Y ahora tú te preguntas si es que ya no hay corazón. 
Tú ya no tienes compasión. 
Y ahora tú te preguntas si has perdido la razón  
o te ha paralizado el terror. 

Sin corazón... 
Sin corazón... 
Sin corazón...
[Actualización posterior: ¡Andá! ¡Pues ahora sí que me deja!]



Ayer me compré un diccionario monolingüe de italiano y un libro en inglés del postmodernismo (Kristeva, qué cosas tienes). Y, rebuscando (estaba en una tienda de segunda mano), encontré el último libro que ha escrito G. Cuando quedamos me estuvo contando un poco cómo andaba acabándolo y, verlo ahí, tan nuevo, justo cuando acababa de salir me hizo sospechar lo que al abrirlo verifiqué: Ese libro había sido regalado por G. a alguien (y dedicado), y ese alguien lo había vendido a continuación.

Por supuesto no se lo diré, pero me pareció muy triste. De hecho, varios libros de los que he comprado en librerías de segunda mano tienen dedicatorias (algún día colgaré fotos de ello) [Actualización posterior: Eso nunca ocurrirá], pero siempre me había gustado intentar adivinar historias acerca del libro, de la dedicatoria, del dueño y etc, nunca me había parecido triste. Quizá porque no conocía a la persona que había escrito el libro.

En cualquier caso, a mí no se me ocurriría.

Miniyó vuelve de Seattle y no sé si después de un año seguirá siendo miniyó [Actualización posterior: Lo sigue siendo, por supuesto]. Y J. está en Varsovia haciendo yoga a las siete de la mañana (yo tampoco lo entiendo). Tengo ganas de que ambos vuelvan y estemos juntos los tres.

Y esto es lo que se me pasa por la cabeza en este momento, mezclado con sidra y chakras. Tampoco puedo pedir más, estoy comiendo sushi y galletas de avena, aunque no me importaría tener cerca un salmorejo materno, la mejor cosa que he heredado de los Curiel.


***Hoy me tengo que pinchar la medicación que llevo usando desde hace unos meses. Aún no me acostumbro, ese momento justo en el que tienes que presionar el botón para que salga la aguja disparada es como cuando tienes que tirar de la banda de cera para depilarte el bigote. ugg.

***Me acabo de dar cuenta de que blogger me ha borrado todos los comentarios. Gracias. Por eso huí de ti hace tiempo. Pero no importa, si alguien puede insultarme puede hacerlo por los otros links tipo google+(y casi solo por Google+ porque Google loves Google), etc. o abstenerse de ello.