domingo, 15 de septiembre de 2013

Miranda - Mentía (adivina adivinanza) // El secreto de sus ojos.


Quedan cinco días.
Hilando fino.
Mañana uno de tres.

[Actualización posterior: dormir ya no parece una opción. Estoy al borde del cataclismo. Pero finjo normalidad, lo que no sé es si los demás se percatan de que esta normalidad no es muy "normal", de que estoy al tanto de lo que piensan, de lo que va a pasar. Me muero de sueño ahora mismo, así que no sé si lo que pueda escribir tendrá una lógica, al menos standard.

Adivina, adivinanza.

Elegí las canciones y programé la entrada, como una especie de banda sonora, en plan, jugando conmigo misma a adivinar lo que iba a pasar cada día de este caos pre-fin-de-algo. La canción de hoy (con la genial ironía y mala leche de Miranda) está puesta con un ojo...

Igual que la canción de ayer. Canción que me gustaría cantar, que fuese verdad.
Doppelgänger. La vida te enseña y tú no quieres aprender.
Porque esto ya lo has vivido, ya lo has vivido, ya lo has vivido...
y sabías lo que iba a pasar, lo sabías...
pero en el fondo nunca quieres entender que un sentimiento no vale más que cualquier cosa.
Un sentimiento de verdad, en estos días, no vale nada.

Mala inversión.

Suplicas que no llegue el punto de no-retorno, suplicas que el tiempo se detenga, suplicas sentir que el universo te corresponde, en una sola mirada. El corazón te estalla y sabes que puede estallar alguno más. Pero esos corazones tienen muro de contención y el tuyo no.

Me acurruco con C. La mezo. Calla, no pienses en nada. Disfruta de este momento, cada ápice de esta paz. Ella no sabe que en realidad le estoy queriendo decir que me aleje de todos los factores sorpresa, los estallidos y las cuentas atrás, que, al menos por un momento, solo exista esa oscilación leve en un espacio-tiempo ajeno. Ella no sospecha que el motor que a ritmo constante ejerce una suave hipnosis está cascado y usa sus últimas revoluciones para ese acto de ternura.

Ella no sospecha que también para ella será el fin del mundo conocido.

Y me acuerdo de cuando mi hermano venía a dormirme en modo random, sin decir nada. Y disfrutábamos de una extraña paz, a pesar de que todo volaba por los aires. Y ahora entiendo lo que quería decirme.

En cierto modo C. es como mi hermana pequeña. Lástima que se interesen por ella personas por destino equivocadas, eso podría matarnos. El destino es fatal, inevitablemente...

Leo a Leo, que, parafraseando a C. N., que, a su vez parafrasean a "El secreto de sus ojos":

-¿Valió la pena?-No piense más, no piense más, ¿Que importa? Mi mujer esta muerta, su amigo esta muerto, Goméz también esta muerto...Todos muertos, no le de más vueltas. Va a empezar con "si hubiese estado, si no hubiese estado...", va a tener mil pasados y ni ningún futuro. No piense más, hagame caso. Se va a quedar solo con recuerdos
y también a "Días extraños":

El problema es que supones demasiadas cosas... supones que aún hay algo donde ya no hay nada, supones que tienes vida, cuando en realidad, solo vendes trozos de la de otros y pedazos que se han perdido de la tuya.

Dicen que supongo muchas cosas. Pero veo cómo se mueven, cómo se expresan, lo que quieren decir en realidad. No me equivoco cuando digo que tendremos que huir, cada una hacia un extremo. Y me hago consciente de que nunca podré saber el secreto de sus ojos. Y entonces, en mi cerebro insomne, sólo existe una imagen:



Amiga mía, yo sé que nunca vamos a dejar que este amor se nos vaya...
(risas enlatadas)