miércoles, 16 de octubre de 2013

8. Cómo hacer crac.


Coger un metro o no cogerlo.
(He ahí la tercera condicional en la que puede resumirse la vida, Shakespeare.)
El resto es hacer crac.

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La Tercera Condicional. El pasado Irreal.

Se usa la tercera condicional para hablar de situaciones irreales o imposibles en el pasado.


  • If I had studied, I would have passed the test.
    • Si hubiera estudiado, hubiera/habría aprobado el examen.
    • La Verdad: NO estudié y NO aprobé el examen. Estaba en otras cosas.
  • If I had not studied in Xalapa, I would not have met my first husband.
    • Si no hubiera estudiado en Xalapa, no hubiera/habría conocido a mi primer esposo.
    • La Verdad: ESTUDIÉ en Xalapa y CONOCÍ a mi primer esposo. Lo mismo si no se hubiesen dado una serie de factores casuales, di tú qué excusas me pondría ahora. Pero conocí a mi esposo, para qué negarlo. Supongo que lo importante es haberlo conocido, qué más da si fue en Xalapa. Aunque lo mismo por haberlo conocido en Xalapa me tenía que haber estado  quieta. Claro que, así pues...no sería mi esposo, digo yo...
(adaptado de http://www.selvaingles.com/tercer-condicional/)
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Un solo movimiento, en el ajedrez, en el efecto mariposa, hace que se muevan los engranajes y, en un microsegundo, todo se ponga en el lugar contrario de donde estaba.

Patas arriba.

Lo que Iván Ferreiro llamaría "No vuelvas a llamar, si no es para decir, que todo está al revés"

Lo que Maga llamaría "No es verdad que no quiera querer más, guardo el mar en un bote de aguarrás"

Lo que yo llamaría con una sola palabra.
(que no voy a pronunciar)


La Libertad Condicional o la Condena Condicional también dependen, en el fondo, de un sutil movimiento que hace, por ejemplo, que estés en el lugar L a la hora H el día D o, sin embargo, que estés en otro lugar o el día equivocado o que nadie se entere de que estás ahí, o que no haya nadie o que, teniendo una predisposición previa, un leve aleteo haga que alguien ocupe tu lugar o...en fin...

Dime que no elegimos las casualidades. Que encontramos exactamente a quien buscamos.
Dime que las cosas que parecen casualidad no ocurren premeditadamente.
Antes de que llegue mi parada.
¡No cardiorrespiratoria!

Un solo movimiento, hace que todo lo que te rodea (o pudo rodearte) se vaya al carajo.
También uno solo basta para situarte justo donde quieres estar.
Y esa es la lección uno de la vida (y de la muerte)