domingo, 29 de diciembre de 2013

20. ¿A qué juegas? Era de verdad. (¡qué fuerte!) - Ellos

- ¿a qué juegas?
- A ignorarte, pero voy perdiendo.
(vía asdfghjkaryna) 


Pensamiento 1. Más o menos esto puede resumir lo que fue nuestra conversación. Jugar a ignorar a alguien se me da fatal, sufro mucho y, cuando lo hago es porque no hay ninguna otra opción a seguir.

Y ella, que no juega en absoluto, viene y pregunta, para luego poner gesto de ahá, o de ahmmmm, o de Mira, es que solo preguntaba por protocolo. Y luego, luego sigue pasando de mí, como antes, durante y después.

Porque ella no jugaba a ignorar.
Ella me estaba olvidando de verdad.

Pensamiento 2. ¡Sazonemos esto con una canción histriónica!




Hace ya un mes que no me ves
y hace más tiempo que no te echo en falta.

Y puedo apostar a que volverás,
me juego todo, enséñame tus cartas.

Te aviso,
esto ha pasado ya,
lo he visto.

Pero has escrito esta Navidad
para decirme que no volverás.

Yo que pensaba que era una farsa,
que era un engaño, una comparsa,
y resultaba que era de verdad,
¡qué fuerte!, ¡qué fuerte!.

Era mejor cuando al final
de discutir nunca pasaba nada, no.

Cuando después de todo el percal
yo me reía y todo se arreglaba.

Me han dicho
que no te espere más,
y sigo.

Pero has escrito esta Navidad
para decirme que no volverás.

Yo que pensaba que era una farsa
que era un engaño, una comparsa,
y resultaba que era de verdad,
¡qué fuerte!, ¡qué fuerte!.

Te necesito, te necesito,
te necesito, te necesito.

Alguien me ha dicho que esta Navidad
vas a cambiar de código postal,
que en otra casa y con otro hombre
por fin olvidarás mi nombre.
Nunca pensé que fuese de verdad.
¡Qué fuerte!, ¡qué fuerte!.