domingo, 21 de diciembre de 2014

Pensamiento 4 // Las cotas máximas + El Bosón de Higgs (a la inversa) #IvánFerreiro

Hace cinco años, la noche más larga del año me encontraba en un tren varado en Villasequilla, atrapada en una inundación. Ese día pensé que mi existencia no podía ser más estúpida. Estuve muchas horas allí, y parecía que íbamos a pasar la noche, en medio de la nada, sin posibilidad siquiera de salir del tren a no ser que fuese con una canoa. Yo sólo tenía una botella de agua y muchos libros de Borges. Así que al menos puedo recordar cual fue el día de mi vida que más leí de Borges, ya que estuve unas trece horas casi sin descanso leyendo.

Horas antes, yo tenía que viajar en coche con unos familiares, pero estaba tan mal de salud que la única opción era quedarme en tierra, en el hospital. En un arrebato de raciocinio o todo lo contrario, decidí coger un tren e ir al hospital en mi ciudad, por si me dejaban allí mucho tiempo, para no estar sola. Claro, el viaje sólo eran unas pocas horas y yo me había recuperado un poco. Podía soportarlo. Debía soportarlo.

Porque ningún neurótico conspiranoico piensa que puede quedarse atrapado en Villasequilla por inundación. Se llama Villasequilla, por dios. Quien le puso el nombre debía ser muy macabro.

Al llegar, empeoré mucho y, en un momento dado, alguien muy fuerte me llevó en brazos hasta un taxi, y ese taxi me llevó al hospital a la orden de "Vaya más rápido, por favor." Fue la única vez que no tuve que esperar al entrar en urgencias. No salí de allí hasta que habían pasado varias estaciones, y cuando lo hice, yo no entendía nada del mundo. Me había acostumbrado a la vida en un hospital y ni siquiera echaba de menos que me diese un poco la luz del sol. Fuera, las reglas son otras. No hay esa condensación de sentimientos tan extrema, no comes cuatro veces al día, a las ocho, a las doce, a las cinco y a las ocho de nuevo. Me costó habituarme a eso y a otras tantas cosas. Al menos fue un alivio poder andar, al menos fue un alivio no presenciar muertes casi a diario (mi habitación del hospital debía estar gafada)

Cuando al fin me recuperé y pude volver a mi casa, era la noche más corta del año y tuve que coger un tren. Por inverosímil que parezca, ese tren se quedó atrapado en medio de un puente. Un tren chocó contra nosotros, pero fue un choque controlado, para movernos. Nos hicimos daño en el cuello y estuvimos varias horas ahí, esa vez no tenía a Borges. Ese día empecé a fumar.

El shock cultural de salir fue mayor porque a la primera persona que vi fue a un ex amigo. Todos dieron por sentado que yo desaparecí porque quise desaparecer. Nadie supo nunca la verdadera razón, lo que ocurrió en realidad. Entonces cargué con culpas de todo tipo que, aún hoy, sigo arrastrando. No me molesté en explicarme, porque al salir entendí a la perfección en qué consisten los humanos y las relaciones humanas. Fue una especie de mito de la caverna. Quise volver al hospital varias veces. Desde entonces, suelo tener pesadillas con que me meten en la cárcel. Hace poco entendí la asociación cárcel-hospital, como esos presos que cuando salen, no entienden nada. Como la peli de Cadena Perpetua. Ese tipo de cosas.

Meses antes, la noche más corta del año, yo estaba con una desconocida lanzándole globos de agua, ajena a mi futuro cercano. Esa desconocida dejó de serlo y, cinco años después estaba haciendo tostadas en mi casa.

Hoy es la noche más larga del año. Vuelvo a no tener muchos libros de Borges y en mi casa nadie hace tostadas ya. Vuelvo a estar atrapada, empapada de un sentimiento parecido a leche agria y con una única posesión: mi botella de agua. Estoy en medio de la nada. Entonces, entonces pienso que mi existencia siempre puede ser más estúpida, que la estupidez es una de esas cosas que nunca alcanza sus cotas máximas. Que, como el bosón de Higgs, es una partícula claramente elemental.



viernes, 19 de diciembre de 2014

Pensamiento 3 // [Inserte aquí por mí un título suficientemente atrayente] + #LosPiratas

Después de tirar dos veces el móvil en el bus y formar un espectáculo para conseguir que vuelva a mí, espectáculo que incluye, por supuesto, que el chófer tenga que parar porque nadie sabe cómo, el móvil ha salido propulsado hacia la carretera. Después de eso y después de caerme en el bus tras un cambio de marchas, de abrirme una coca cola y que me estalle en la cara, de desear quitarme toda la ropa y correr por la Facultad desnuda, gritando a la cara de cada estudiante de nuevo ingreso que pare esto, que alguien lo pare como sea por dios, después de todo, todo no era suficiente y veo mi ciudad desaparecer, cada vez más a lo lejos, y respiro de alivio y de miedo, y pienso si he cerrado el gas y después pienso en que yo no tengo gas. 

Y empiezo mi ayuno no voluntario mientras todos-los-demás hacen cenas de empresa, comidas familiares, meriendas amistosas e incluso brunch.


Y los miro y los odio, porque comen y yo no, yo no como. Como en los años 90, pienso que estar por afuera no es como estar por las calles y caminar aunque llueva, aunque caigan granizos del tamaño de un satélite perdido para salvarte de un diluvio del que no soy capaz. Creador vs. yo. Tormentas de la Naturaleza vs. yo, desvíos de llamada vs. yo. 


Lista negra.

Un año, un desván deshabitado, como hiciste en septiembre, cada vez. Cada vez. Todas y cada una de las veces. Tus vacaciones de lo nuestro como en los años 90, muchas versiones de algo. Telediarios. Son los problemas de siempre, reducidas a cenizas tú y yo vas-a-tener-que-escucharme-vas-a-tener-que-aceptarlo-vas-a-tener-que-pararme, vas-a-tener-que

No consigues contenerte.


Finales constantes, alternativos, estúpidos, incoherentes. Finales 
al fin y al cabo, uno detrás de otro puestos en fila, colas llenas de personas esperando en las paradas.

Son estos días los que me sacan de quicio, 


Y me eliges, 

y me persigues, 
y me espías 
sin sentido. Como no comer como
los años 90 como
mi móvil saliendo propulsado hacia la carretera, el chófer parando. El móvil orbitando antes de estrellarse. Todos mirando.

Así yo.






jueves, 18 de diciembre de 2014

Pensamiento 2 // Cosas que no pienso en absoluto. Te amé. Sentadillas. + #SonidoAlfredo "Te amé" "Mata al Bolas"




"Pedid y se os dará"

Bueno, pues no, o sea, a mí no.

Yo he pedido (creo) una cosa bastante concreta y comprensible. A cambio, Dios me ha mandado las 7 plagas porque Dios es todo amor.

Lo último que merezco es un café frío a las seis de la mañana, que es cuando estoy escribiendo esto pero sí, está pasando.

No he dormido, claro. Lo poco que he soñado ha sido una de esas pesadillas carentes de toda lógica: estaba en Málaga en un club de ¿funk? con alguien del que no puedo citar su nombre y arrancaban el coche y se iban sin mí. Creo que he mezclado datos.

Ayer devolví, mitad con odio, mitad con lástima, el guitalele sorpresa con el que íbamos a alcanzar cotas de comunión extrema componiendo canciones tan absurdas como mis pesadillas. Entonces y tras el desembolso, ahora tengo asegurada la manutención de dos meses. Antes no hacía falta pensar en alimento ya que crear y todo eso ya alimenta bastante y vale más saciar el espíritu porque un espíritu hambriento no se sacia fácilmente y no-se-qué-cita-célebre que dice algo parecido, entonces sí, ahora el odio se ha transformado en alivio alimenticio mientras que la lástima sigue indemne.

De 365 días, nos hemos peleado 347. No exagero, lo sé porque yo lo apunto todo porque estoy loca y me paso escribiendo cualquier cosa 13 de las 24 horas del día y, además me fascinan las cifras. Las estadísticas arrojan resultados claros (no me hagas sacar porcentajes, lo estoy dejando) y, a pesar de lo que digan antes de los partidos, de que si X contra Y nunca ha perdido, que la última vez fue en el 1964 pero que eso no tiene nada de especial porque las estadísticas están para romperlas y son sólo anécdotas que se acaban tras el pitido inicial y blabla pues, a pesar de lo que digan en fútbol, bueno, en la vida gobierna más Pascal y 347 es un número que al parecer hemos obviado demasiado por aquello del espíritu hambriento.

Entonces, ahora voy a proceder a escuchar este maravilloso vinilo en modo bucle, a poner una canción de esas de despecho y rabia, que diga cosas que no-pienso-en-absoluto-pero-quiero-creerme y a disfrutar de las vacaciones de lo nuestro agitando un pai pai, mientras espero a que oigas las canciones e interpretes oh! cuanto me odia! y crezcan tus ganas de no verme más y de pasar página y todo eso.

Escuchar un vinilo en modo bucle no es gracioso, de hecho, es un acto muy deleznable loable ya que tienes que levantarte cada vez que se acaba la cara A a girar el disco y a poner la cara B (el mío se inventó antes de que hubiera un sistema que hiciese esto solo) y luego al contrario, y así sin parar, y temes moverte por si llega el momento de cambiar y bueno es un poco tedioso escuchar en modo bucle un vinilo o sea forma parte del plan de anestesiar mi cabeza quiero decir, concretamente intento escuchar vinilos de 7 pulgadas porque me recuerdan a las 7 plagas ya que son más cortos ergo el acto de cambiar se hace más veces y constituye un sufrimiento constante cercano a la catarsis. Además dicen que las sentadillas van muy bien para algo que no recuerdo. Estar derramada en el sillón y levantarse, agacharse, girar vinilo y retroceder sobre tus pasos 554 veces es sano a su modo.

Tengo esa extraña sensación que se tiene afortunadamente pocas veces en la vida mezcla de pánico nuclear y despersonalización.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Pensamiento 1 // Ah! Vacaciones! + #SonidoAlfredo "El loco"






Anestesia mental.
Exotismo interracial.
Locura, otra.
Resonancias magnéticas. (otra)
No-puedo-parar-de-crear/comer/beber/hablar/bailar/farfullar para mis adentros/fingir normalidad.
Ah! Vacaciones!


* Nota mental: Este estado de placidez y melaresbalatodo irá decayendo conforme avancen los días.

lunes, 1 de septiembre de 2014

No te echaré, Capitán Cavernícola.

Capitán Cavernícola y Cavernicolito <3


Empieza el mes más mortífero del año. Nueva etapa, nuevos retos, nuevas promesas de... ¡lo juro lo juro, a partir de ahora sí! Promesas que no valen nada y tal, como todos los inicios de etapa.

Quedan algunas reflexiones del verano. Coletazos antes de pasar a otra cosa.

Por ejemplo, que "el loco eres tú".

...

Crees que podemos estar hasta el infinito así, fingiendo que soy imbécil y tú una estrella del porno, fingiendo que tienes todo el derecho a reírte abrazada a tu ignorancia de aquellos que no son como tú, que no siguen tu mierda-de-plan-vital-de-mierda. Te crees muy guay ¡ah!

Pero tú y yo sabemos que, muy en el fondo, temes que un día (a tu ritmo, sin prisas) cuando te mires al espejo, cuando antes de dormir pienses el mínimo obligatorio al que pueden llegar tus neuronas, verás de golpe toda la basura de la que te rodeas, toda la basura que produces, nivel yanki medio.

Y caerás en la cuenta de que toda tu vanidad solo es fruto de la envidia, cochina.

No se puede esperar mucho de los que siguen al pie de la letra el mito de la caverna.

De los que se quedan dentro, ahí, juzgando las sombras de aquello a lo que nunca podrán acceder.

Los cavernícolas.

Así que no te creas que no me entero. Que tienes el derecho. Ojalá pudieras, aunque sea un mínimo, apreciar algún matiz de lo patética que resultas.

Mi técnica es refinada. No te echaré.
De menos está lleno septiembre.
Sigue, sigue juzgando. Sigue buscando.

Vacío, basura y todo eso.

Yo no te echaré. En el fondo disfruto muchísimo viendo tu ignorancia.

Así que te doy gracias por regalarme momentos deliciosos.

Pero déjame decirte que el loco eres tú.



Los Caramelos - "Impares imparables" from Manuel Moreno on Vimeo.


[Actualización]

Es que he visto este texto en Errr-Magazine, escrito por Add, que es magnífico y viene a colación:

Se llama Karmáticas II.

El pedo es que cuando tú vas yo ya fui y regrese tres veces y hasta con fotos para el recuerdo. Crees que me lo creo, crees que no lo sé, crees y crees pero nunca sabes. Y lo que no sabes es que yo lo sé pero pocas veces te dejo saberlo porque así se crea la ilusión de que eres listo y audaz y que yo soy una pobre por la que sientes compasión  y por eso le mientes como le mientes a tu madre por lástima y vanidad. Y yo juego a que soy esa santa y tú me has nombrado mártir pero un mártir sufre porque espera la santificación y yo lo hago por experimento, por ver qué pasa, por amor a la ciencia que es la vida que es el arte de la locura, el arte de hacernos pendejos y creer que creemos.

viernes, 15 de agosto de 2014

Planes de verano: El manual efectivo de técnicas de estudio.


Hoy es mi primer día de vacaciones. Lejos de lo que pueda parecer, es un día temido, porque hoy es el...

Magnífico-día-en-que-empieza-el-plan-de-salvar-mi-culo-con-urgencia-alarmante.

Tengo que presentarme a siete exámenes en septiembre. Tengo que aprobarlos todos con una determinada nota. 

¿qué he hecho este verano para solventar mi situación?

1. - Automatrícula
- Hola, mira es que estoy haciendo mi matrícula y me sale en la página dos un cuadrado en rojo, ¿por qué es rojo?
- Porque es rojo.
- Vale, gracias.

(Festival del humor)

2. Descubrir nuevos alimentos a ingerir, tal vez en dudoso estado de conservación (de esto me he dado cuenta post ingesta, lo cual ha sido muy gratificante para mi Crohn)

ej. Galletas Leibniz. Leche de avena. Tomate olvidado en la nevera. Pizza. Brazo de M.

Demasiado sublime que Leibniz de nombre a unas galletas.


3. Trazar un plan de invadir Suiza empezando por a) mandar a Marta a por una cantimplora de a Ginebra y b) conocer al Gitano Definitivo. (o Gitano 2.0)

4. Montar una red de falsificación a pequeña escala y acabar coloreando Pocoyós con el Gitano Definitivo.

Nota mental 1: contratar vietnamitas. 
Nota mental 2: Escribir el libro "De la falsificación a colorear Pocoyós en diez sencillos pasos." 

5. Coger el lac (sin picar el viaje), con el consecuente pavor constante durante el trayecto.

6. Analizar letras de personas no perturbadas. 

7. Jugar al psicólogo, a deducir muertes, a desarrollar psicopatías. Intento fallido de jugar al Pictionary por deficiencia extrema.

8. Hacer versiones de Mendoza (oza, oza) con el Gitano Definitivo, la Espartana, Marta y Anabel.



9. Vivir intensamente bollodramas varios de dudosa necesidad.

10. Explorar cual National Geographic el mundo hetero: ese gran desconocido.

ej. El apabullante caso de "me he comprado seis bikinis pero no tengo planes de mojarme. Pero es que había 2x1."
     - La idiosincrasia de esconder prendas en el Hipercor para comprarlas después.
     - La dificultad de clasificación de la relación heterosexual: Es mi medio-novio, medio-amigo, amiguillo, amigo especial, follamigo.
     - El dulzor y el solapamiento clásico en la pareja hetero: spam constante en el léxico usado en las redes sociales.  (con especial atención al terrorífico caso de "Quiero que me pique tu abejita".)

11. Leer a Houellebecq y llorar en consecuencia. Llenar de mocos a M.

12. Comer, cenar, desayunar pizza. (ver punto 2)

13. Vivir en el Caracol (nuevo descubrimiento de bar de tapas sublime sin interrupción)

14. Regar mis cactus. (que están mutando y cada vez se parecen más a Carmen de Mairena)

15. Planear fervientemente ir a la paellada de la feria con M.

16. Follar.  (mamá, aquí pone "rezar")

17. Lamentar la ausencia de Jacek. (esto no es vinculante con el punto anterior)

18. Obviar la muerte de Robin Williams. (esto tampoco)

19. Desplegar hojas de apuntes por toda mi casa para que me tenga que topar con ellos sí o sí y que me de cosica. Mirarlos, saltar de unos a otros, desordenarlos. Sentir presión en el pecho, hacer bolitas de papel con ellos y fingir normalidad. Fumar como si no hubiera un mañana esperando el momento Matrix en el que me aprendo las cosas por ciencia infusa.

20. Mantener soliloquios en tono elevado y gesto adusto y afectado. (sola)

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Bien, después de mi dudosa efectividad para enfrentarme a la situación, empieza mi:

Maravilloso-a-la-par-que-super-efectivo-plan b
que transmito aquí para ayudar a personas con una situación crítica similar.

1. He puesto un marcador de cuenta atrás hacia la fecha del primer examen en plan la bomba va a estallar.

2. Me he comprado unas pastillas para mejorar la memoria de dudosa efectividad y más dudoso aún estado, que me pueden comprometer de nuevo con el punto 2 de la lista anterior.

3. Hace tres horas que estoy delante de la hoja 1 de la asignatura 1, cantándole al primer párrafo "tengo planes de verano, pero no son a tu lado".

Eso hago, mientras el tiempo corre, en mi contra, as usual.

Pero todo va bien, tengo la situación bajo control.

Voy a morir. Socorro.



jueves, 14 de agosto de 2014

Antiguo Régimen. Proceso por el cual se alinean los planetas. Plan de permanencia.


La verdad es que no he dormido apenas y tengo algo parecido a eso que llaman resaca. Mis resacas no suelen ser de alcohol, sino de desestabilizar horarios y nivel de nicotina y cafeína y algo que digan en anuncios de tv, algo así como presión arterial, aunque podría ser cualquier otra cosa.

Estoy espesa, pero me he despertado con una reflexión. Lo que aquí escriba hará poca justicia a la magnitud de lo que siento. Estoy como una princesa Disney cantando el MainTheme de la BSO rodeada de pajaritos.

Tengo motivos de sobra para sentirme de otro modo, pero es como que no me apetece mirarlos, como si estuvieran en un punto ciego que mi vista no puede enfocar porque hace tope con el nervio óptico.

Pero me gusta ser consciente de las cosas, de lo que ocurre a mi alrededor, de lo que me ocurre, a niveles cuasi microscópicos, ser consciente de todos los matices. 

Y esto que voy a decir ahora puede parecer una obviedad pero no está mal recordarlo. Al menos me lo quiero recordar a mí. 

Tengo un robot de esos a los que le das cuerda y caminan a paso medio firme en línea recta. Si se topa con una pared o cualquier otro obstáculo, retrocede y sigue, otra vez, golpeándose contra un tope. Así hasta que se acaba la cuerda y vuelca.

Nos pasamos la vida así, empecinados en mirar un rumbo fijo, llamémosle personas, cosas, planes de vida o amorcitos. Chocando contra un tope, retrocediendo y volviendo a chocar. Soportando esa sensación de que no nos gusta la persona que somos, aguantando tiranías, sensaciones de vacío, llamadas de Jazztel y mentiras, secretos, deseos. Nos creemos que es así, que tiene que ser así, nos cerramos en banda y la vida ocurre de puertas para adentro, así hasta que se nos acaba la cuerda. Así hasta el miedo, los errores de redundancia cíclica, el sopor.

Un día peta. Peta y ya. Peta y el ahogo te hace ver soluciones en lugares en los que siempre has pensado que no serías capaz de acceder. En decisiones que no tomabas por miedo. Porque estabas acostumbrada a la sensación de miedo, de no tener valor, ni siquiera derecho.

Y tomas esos otros planes B, C, o D. Y derrocas el Antiguo Régimen. Casi sin darte cuenta, nace una fuerza explosiva, eufórica, que, ante situaciones que antes soportabas a base de estoicismo, te salta el "mira, que no tengo el chichi pa farolillos".

Es un momento mágico.

Porque ya está, un día te levantas y ya no lo aguantas más. Y a cambio, el engranaje se ha movido y te ofrece un sinfín de posibilidades que no podías ver porque estabas obcecada en continuar el camino cor-recto. Sueltas lastre, te liberas de pesados encadenamientos a gente que te trata mal, a contratos de permanencia, a amigos que te reclaman cosas que no está en tus manos dar, a enfados, a toneladas de mierda.

Ese momento, en el que todo huele a suavizante, a nuevo, como un pueblo los sábados por la mañana, ese preciso momento es absolutamente delicioso.

Todo lo que te aporta derrocar tu Antiguo Régimen merece la pena. 

Hay otra vías infinitamente más gratificantes. 

No tengas miedo a perderlo todo, siempre hay un plan mejor. 

No tienes por qué seguir así, no tienes por qué aguantar eso.

Un nuevo plan de permanencia.

Y esto es una obviedad, pero me gusta sentir que todo en mi vida se ha alineado con los Planetas.


martes, 12 de agosto de 2014

Si Pavlov no fuera gore.


Tengo una bolsa de tela lo suficientemente resistente como para aguantar el peso de la comida. Voy en chanclas a la Andrea, me saluda alargando mucho la a de "buenaaas" y la a de "prendaaa":

Buenaas prendaaa.

Así.

Creo que, como el perro de Pavlov pero sin gore, ha aprendido que habrá una cierta asiduidad en mis visitas a su tienda. Que ya soy, en cierto modo, un engranaje más del atrezzo del barrio de San Nicolás, que soy nueva y que, al mismo tiempo, ya no.

Compro un cartón de leche, una barra de pan, un paquete de atún y cuatro nectarinas, a las que les baja el precio mientras me guiña un ojo. Nada relevante y, sin embargo, suficiente.

Este es el primer verano que no siento un calor sofocante desde hace muchos. Supongo que es una recompensa kármica del pasado invierno. 

Ni siquiera tengo ventilador.

Recibo una llamada. Oigo unos balbuceos al otro lado de la línea. Le cuento lo que he hecho esta mañana, seguramente no entiende nada, aún así repite combinaciones aleatorias de sílabas, probaturas.

Creo que he asistido a la primera vez que dice "mucho".

O lo mismo es cosa mía.

Me ha ofrecido cortésmente su chupete. Desde que lo conozco, fue muy inglés y también fue muy un-elemento-importante-de-una-suerte-de-engranaje-totalmente-nuevo-para-mí

El sentimiento de pertenencia.

El arraigo. Sin "des" delante.

Desde la ventana veo que pasa el afilador. Yo tenía una flauta de esas cuando vivía en Córdoba. Me pregunto en qué momento dejé de tenerla.

Alguien canta fuera de tono "una noche loca" a unas casas de la mía.

Tardo siete minutos exactos en llegar al bus. Luego, tardo tres minutos en dejar de prestar atención a la conversación que el chófer tiene con otra de las que se sube todos los días. Creo que a su modo están ligando. Supongo que un día él le dirá de tomar algo al salir.

Pero aún no.

Cuando el bus arranca, estoy a veinticinco minutos del trabajo. Cuando me bajo del bus, atravieso un parque en el que hay extranjeros con sombrero leyendo bajo un árbol. La fuente se refleja en la piedra y crea formas que siempre me paro a mirar un par de minutos. 

25+2= 27

En el trabajo a menudo me paso del horario de salida. Porque me llena. Está muy por debajo del nivel que reclama mi cv. También en cuanto a sueldo. Pero no soy ambiciosa en ese aspecto. Creo que es más importante que me llene. Y que también lo hagan esas personas con las que comparto horas de trabajo.

Que también formen parte del engranaje del sentimiento de arraigo.

Cosa que hacen sobradamente.

Cuando salgo, ella me está esperando y entonces vamos en moto por la ciudad. Es agradable ir en moto en verano. Es agradable abrazar a alguien en moto en verano.

Cenamos algo que he cocinado improvisando. Esta vez ha salido bueno.

Follamos y leemos a Houellebecq y yo lloro y no estoy exagerando. Es que es demasiado bueno. No puedo tramitarlo. 

Ni los poemas ni el polvo.

Volvemos a follar y luego dormimos. La tapo porque aquí hace frío por las noches.

No sueño pesadillas. No sueño con nada relevante.

Me despierto y la miro un rato antes de levantarme a hacer el café y escribir lo que ahora estás leyendo. Pienso cual es el precio que hay que pagar por esto. Todos los días me lo pregunto, desde hace tiempo, porque todos los días sé que el precio económico que cuesta es poco, pero tal vez no pueda llegar a pagarlo mañana. Pienso en el precio no pecuniario: pienso el precio de tener un sentimiento de pertenencia, después de toda una vida de desarraigo. Pienso cuanto cuesta vivir obviando lo máximo posible el sistema, y siendo al mismo tiempo indiferente para él. Pienso en el valor de obviar las prioridades que impone, las ambiciones insalvables. Pienso en el precio. Pienso que tal vez esté bien pagarlo. Pasar así a la historia. Siendo nadie. Pero un nadie que se deleita de las minuciosidades que cada día hacen que sea agradable vivir.

Tengo miedo a que se acabe pero al mismo tiempo sé que podré encontrar fórmulas para sobrevivir. A eso no le tengo miedo. Tengo miedo a otras cosas. A veces, lloro, siempre lloro cuando hay algo que no sé tramitar, que no puedo entender. A veces lloro por algo terriblemente hermoso, otras lloro por algo terrible, sin más.

Muchas veces lloro por las personas a las que le jode esta fórmula, este modus vivendi, estos estímulos. Que les joda me da igual, lo que me hace llorar es que intenten destruirla. Que intenten enseñarme que, ante un estímulo, ahí está la posibilidad de una descarga eléctrica. 

Esos días sí que tengo pesadillas y me despierto gritando y desubicada. Por todos ellos, los Pavlovs. Entonces ella me tapa a mí. 

...

Hace un año reclamaba al universo un poco de justicia. Que ya estaba bien, que ya bastaba de tanto mal injustificado, tanta estética de la crueldad. Luego todo estalló por los aires. Y ahora, ahora estoy a punto de coger una bolsa de tela lo suficientemente resistente como para aguantar el peso de la comida. 

La justicia es encontrar algo a lo que merezca la pena arraigarse.

Pasar así a la historia. Siendo nadie. 

Voy en chanclas. Andrea me dice buenaaaas prendaaa.

...

El condicionamiento clásico, también llamado condicionamiento pavloviano, condicionamiento respondiente, modelo estímulo-respuesta o aprendizaje por asociaciones (E-R), es un tipo de aprendizaje asociativo que fue demostrado por primera vez por Iván Pávlov. La forma más simple de condicionamiento clásico recuerda lo que Aristóteles llamaría la ley de contigüidad. En esencia, el filósofo dijo "Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una traerá la otra a la mente". 

Pavlov estudió también la "discriminación de estímulos". Es decir, que tanto el sujeto aprende a comportarse de manera diferente ante estímulos distintos, que anuncian a otros estímulos. En uno de los ejemplos más conocidos, logró que sus sujetos salivaran ante círculos que anunciaban la presencia de comida y se comportaran de la manera típica de su especie ante estímulos aversivos, tales como descargas eléctricas, en presencia de elipses. Es decir, los perros brincaban, aullaban, se tensaban, etc., ante elipses, pero salivaban ante círculos, si en su historia, cada uno de esos estímulos se presentaba consistentemente como "anuncio" de los estímulos incondiciones correspondientes (choques eléctricos ante las elipses y comida ante los círculos) (Millenson, 1974).
...
El teatro de la crueldad es un movimiento teatral muy heterogéneo, inspirado en las ideas del escritor francés Antonin Artaud, expuestas en su libro El teatro y su doble (1938).
La base en la que se inspira este movimiento teatral es la de sorprender e impresionar a los espectadores, mediante situaciones impactantes e inesperadas. Con esto se pretende dejar una huella en el espectador, que la obra lo marque.
Estas vagas ideas han dado lugar a numerosas propuestas muy diferentes entre sí. Algunas tendencias interpretan el teatro de la crueldad como una obra que toque las fibras íntimas del público por el mero deslumbramiento y ritualización del espectáculo teatral, en el cual se explotan al máximo sus posibilidades físicas y visuales.
Otra tendencia, más radical, plantea que se debe golpear sentimientos primarios del espectador mediante escenas violentas y chocantes para captar su atención (un claro exponente de esta tendencia, conocida en inglés como "In-yer-face" -en tu cara- es el británico Martin McDonagh, célebre por sus obras de violencia y sadismo). Esta aplicación extrema de las ideas de Artaud ha ocasionado polémicas sobre el valor estético de la tendencia (que se considera que desvirtúa la idea original), ya que un público traumatizado se preocupa más por el golpe emocional que por la trama misma.

(adaptado de la Wikipedia)
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Vuestra misión más primordial es la de profundizar hacia lo Verdadero.
(...) La verdad es escandalosa. Pero sin ella, no hay nada que valga. Una visión honesta y verosímil del mundo ya es en sí una obra maestra.
(...) Determinad la inocencia y la culpabilidad.

(Houellebecq)

lunes, 30 de junio de 2014

Blog Hop Project 2014: Así escribo mi blog.

Vale, Blog Hop Project (¡googuelead, maldita sea!) es un proyecto para crear una red de bloggers a nivel internacional en el que cada nuevo integrante propone a otros tres y así la cosa va creciendo, como la panza de los casados o las mentiras piadosas. Los bloggers, al unirse al proyecto, comparten sus procesos de creación y

bueno, todo esto puede ser confuso de explicar porque yo me entero de las cosas como las piedras y ahora solo puedo imaginarme una panza-de-casados mundial que, en vez de estar conformada por tapitas, está rellena de bloggers. O sea, que, básicamente, voy a predicar con el ejemplo y espero que echéis mano de vuestro "Curso de Hermenéutica para Desempleados y Casquivanos" y saquéis algo en claro.

El caso es que como siempre estoy llorando, urdiendo venganzas o maldiciendo en arameo porque el mundo de los bloggers está casi muerto, pues cuando Merche Maldonado me dijo que me había elegido a mí para continuar la movida yo dije ¡sí! ¡yo la voy a continuar! ¡Viva el blog! ¡Viva Honduras! y entonces aquí estoy hablando de lo que escribo y cómo lo escribo y pasando la patata caliente, después de haber recuperado la compostura.

Otra cosa es que mi entrada sea demasiado deficiente, esperemos que no.

Bien, pues...

1. Merche tiene un blog de Psicología, Coaching, Mindfulness y Palabras. Lleva años dedicada a ello. Yo la conocí de alguna manera que no recuerdo, con Iván Ferreiro delante (o detrás) el caso es que fue hace millones de años. Es bonito cuando conoces a la gente de hace millones de años.

2. Merche escribió esto sobre mí:





Así que os informo de que soy todounejemplar y una persona refrescante (a pesar de que mi temperatura corporal ronda los 83 grados), soy profunda y carismática y podéis usar todo ello para odiarme un poquito, no tanto como yo os odio a vosotros, hijos de puta.

Y estoy loca del coño, se ve.

Ahora, las tres personas a las que propongo son: (sí, he cambiado el orden del protocolo)
He de decir que me ha costado mucho elegir solo a tres, así que consideraos la hostia o que esto es un recordatorio de que me debéis dinero.

1. Inés: Vertedero de placeres azules.

Inés me escribió porque leyó algo mío publicado en algún lugar, en algún momento (como veis, suelo recordar bastante bien cómo conozco a las personas). Es mi protegida aunque no sé muy bien por qué, creo que es porque me saca de mis casillas y le prometí heredar mi biblioteca (sólo si muero por causas naturales y no envuelta en un misterioso asesinato, ejem)

Esta es Inés:



Y ahora, voy a responder a la pregunta 3 de las 4 que debo responder (me vuelvo a saltar el protocolo). La pregunta 3 es:

¿por qué escribo lo que escribo?


La respuesta es:

1. Porque no sé no hacerlo. Porque me siento horrible cuando no lo hago. Porque me ayuda a analizar y descifrar el mundo. El mundo es algo que no entiendo.


2. Por cosas como esta y por personas como esta (no lo acentúo porque según las nuevas normas de la RAE no se acentúa "esta", ¿vale?)




Es decir, una persona que no me conoce de nada encuentra algo mío y lo lee y le gusta y a continuación  hace algo con ello: hay personas que me han escrito porque tienen algo que he escrito pegado en su corcho del salón, otras porque se ponen con alguien a escuchar una de mis sesiones y después se han besado y creen (ilusos) que ha sido por escuchar la sesión; otras porque me leen en el metro, de vuelta a casa. O porque les ha inspirado o recordado algo. Yo escribo por cosas así, me parecen conexiones mágicas y que le dan sentido a lo que hago.

Espero que ahora Inés tenga también una razón para que en su blog no salga aquello de "No hay ninguna entrada". Quieres escribir, así que hazlo.


Bien, sigamos:

2. Esperanza. Las hojas vuelven.

Voy a describir a Espe con lo que dije en Facebook sobre ella (ahora tengo que encontrarlo, gracias a mi maldita verborrea en las redes sociales)


Ah, aquí está:


Espe y yo, cuerpos del deseo.



Espe tiene un blog de lectura pausada, en el que habla de literaturas y vivencias personales. Un tesoro en medio de tanto blog de vendedores de humo que hay por ahí.

Vale, continuamos para bingo:

3. Jorge Porrúa.  A golpe de tecla.

Aprovecho para decir que me tienes aburrida de tu foto de perfil.


A Jorge sí recuerdo cómo lo conocí. Pero como temo que ambos perdamos la dignidad o la ganemos para siempre, no lo voy a decir. Su apellido lo delata y es una gran persona, que soporta sin una queja mi caos a la hora de hacer cualquier cosa literaria. Loado sea por ello.

Tiene un blog en el que yo también participo (E Ypinti :). Y escribe fantásticamente bien. 

Dejo algo que hicimos hace tiempo. Texto suyo e ilustración mía.





Vale, ya he pasado los tres testigos. Me ha costado mucho elegir a tres, de verdad, y me he dejado a mucha gente fuera a la que también me haría mucha ilusión incluir (alguien del 19, mi próxima vecina S., etc) pero estas tres personas son fantásticas así que los demás tendréis que adularme más o recurrir a rastreros favores sexuales para la próxima vez. 

Recordad que para el lunes que viene tenéis que escribir un post en vuestro blog siguiendo el proyecto y eligiendo a tres continuadores.

...

Bien, ahora voy a responder a las preguntas que me faltan.

1. ¿sobre qué estoy escribiendo actualmente?

Pues, ahora mismo, en el blog escribo poco, y, cuando lo hago, es porque he alcanzado un punto de lucidez y tiempo o que estoy completamente loca (creo que es fácilmente identificable cada uno de los casos)

Últimamente estoy escribiendo de los serial killers como representación del héroe pos(t)moderno. Pero tiene su porqué.

2. ¿en qué difiere mi escritura de la de otros que desarrollan el mismo género?

No sé si existo dentro de un género, que supongo que sí, aunque tampoco me he parado a pensarlo mucho porque no me gustan los géneros en general (vale, es que la asignatura "géneros literarios" me espera en septiembre)

En cualquier caso, no copio, que creo que es algo valioso en un momento en el que todo el mundo es megacreativo sin serlo. No escribo humo, escribo porque lo necesito y lo que escribo es algo que siento de verdad, que me explota en el pecho. Y odio cuando me copian, no creo en eso de que nada es de nadie, por la razón antes expuesta.

4. ¿cómo es mi proceso de escritura?

Escribo mucho en libretas, de forma compulsiva, durante todo el día. A veces siento que tengo que decir algo en el blog. Abro el ordenador (confío en que no se quede pillado), me meto en el blog y empiezo a escribir. Luego le doy a publicar, casi nunca releo lo que he escrito porque entonces empieza a dejar de ser lo que quería decir.

Escribo a toneladas, pero me es difícil usarlo para algo porque siento que en cuanto acabo deja de tener validez. Además, soy un caos (todos mis archivos suelen llamarse "asdfg") y, de lo que escribo en libreta, me cuesta horrores entender mi letra.



Dicho esto, esta es mi aportación al Blog Hop Project. Espero que la cadena siga. :)