jueves, 9 de enero de 2014

31. Pimpinela Punk. (una relación moderna)


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J. Lugar de encuentro. Más puntual que yo (as usual). Me ve a lo lejos y se ríe. Comenta algo. Se vuelve a reír.

J: Casi te pillan.
Yo: Me jugaría la vida por ti mil veces.

Nos abrazamos y le susurro: Sabes que es mentira.

La vida para y, en paralelo, hacemos el idiota.

Te conozco. Te conozco ya, porque no para de hablar de ti. lo suyo es amor. Dice T.
Yo sonrío. Veo una felicidad en sus ojos, sus ojos así perdidos de "atiende a mi volaera".

Vuelvo a casa. Me cambia la cara. 
Porque J. llega a mí misma mucho antes que yo.

Y le cuente el Pimpinela que le cuente, hay algo en sus ojos así perdidos que hacen que algo dentro de mí, no cambie nunca.

Esa parte que nunca debe cambiar.

J y yo, qué mas da lo que pase...
Tomamos cualquier cosa,
y viajamos en alfombras
y todo parece distinto,
siempre es otro sitio.

(...)

J y yo también podemos saltar, podemos crecer,
porque J y yo sabemos lo que hay que hacer.

J y yo sólo somos enfermos,
pero es que nunca tuve una enfermedad más dulce.
así que por ahora seguiremos.

(...)


Esto lo escribí la última vez que vi a J., en octubre. Pero me pareció una mariconada de aúpa. Siento repetir la canción de Los Planetas que puse hace poco, pero la ocasión lo requiere...

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Y con esto, se acabó el Programa de Mano hasta nueva orden.