viernes, 10 de enero de 2014

Rituales: Najwa Nimri. Varry Brava. Autómatas. Dorian.






Llevo demasiados días sin dormir nada. A veces estoy así. Y es desesperante porque me descoloca todo, y, durante el día, no puedo hacer más que andar medio zombi. Entro en un bucle. Mi cabeza va demasiado rápido y no para ni un momento, e intento dormir y sigue. Y tomo miles de infusiones y un montón de pastillas rosas, pero sólo consigo estar aún más atontada y volverme nihilista.

 

Y en esos momentos es cuando apreciaría tener un interruptor que, momentáneamente, me permita dejar de pensar.

La vida está llena de rituales, de los que es difícil alejarse. Escribir en libretas a todas horas, desayunar café, llevar el bonobús en el bolsillo. Comer hasta caer con Andrews, fumar en el despacho de Leo a escondidas. 

Anotarlo todo, entrar en bloqueo por no poder anotarlo todo. 

Buscar el orden en el caos. Pensarlo todo. Conectarlo todo.

Ser creativo, dicen, es lo más. Pero estoy segura de que la mayoría de las personas que lo son de verdad viven en un ahogo constante, una necesidad de que el mundo se pare por un momento, de que no exista nada que pueda conectarse con una idea.

De que el más absoluto vacío reine por un momento. Que el mundo, egoístamente, no tenga nada que decirte. 

Y disfrutar de un café en una plaza sin recibir más información.

Hazlo así. Pónmelo fácil. Di que sí.