jueves, 12 de febrero de 2015

Exégesis Medieval (Toda la Verdad)

P1:

De repente, había que destruirlo todo. Todo lo que no desembocase en lo Sagrado.

"Todo" acabó por definir:

- Todo lo Anterior.

Y también:

- Todo lo que estaba por venir.


Todo. Sin dudar.

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P2:

La hipótesis de que la duda no existe, no debe existir, no tiene derecho a existir y que la duda no es otra cosa que el signo de debilidad de un pensamiento y no la condición necesaria de su rigor.

Entonces, unos tipos ingeniosos consiguieron convencer a los que quemaban todo de que algunos libros en realidad decían lo que no decían. Y argumentaron un montón de explicaciones que justificaban el asunto: "¡Miradlo! ¡Ahí, ahí está lo Sagrado! ¿lo veis? ¡No hay más que lo Sagrado!"

Se lo tragaron Todo.

Pero era mentira. Y debajo de todas esas capas de sentidos confusos, ambigüedades y demás, escarbando un poco, descansaba otra cosa.

La Verdad.

Y así fue como se salvaron de la quema.
Y así fue cómo me salvé yo.

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P3:

Siglos después, los mismos que salvaron del fuego a la Verdad, hicieron esto:

Es totalmente lógico que, cuando el filósofo se levanta de su sillón, después de haberse convencido de que es el propietario exclusivo de la verdad más allá de toda duda, lo que hace es tomar uno de esos leños encendidos y dedicarse a incendiar con el fuego de su razón el mundo entero. 

Ambos actos, separados por siglos aunque realizados por los mismos tipos ingeniosos, ambos actos, tanto antes como ahora, eran una consecuencia inevitable.

Como la Duda.

Eso me decían, pero yo sabía que no era Verdad.

De repente, había que ignorarlo todo.

Verdad. Duda. Lógico. Perfecto.

Kindertotenlieder.

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P4:

Todo el saber acumulado en los últimos años se quemó cuando ardió mi disco duro.
Ya no valían la exégesis ni la duda. Sólo el Fuego.

La Tradición es la transmisión del fuego y no la adoración de cenizas.

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P5:

Hitler y sus teorías contra la duda no pudieron con Malher (pero sí con mi disco duro).

Hay un proverbio japonés que dice que puedes equivocarte pero no dudar.

Hitler es su consecuencia.

Observo mi disco duro arder, mi máximo intento imperfecto de catalogar el caos. Pienso que es una metáfora de

Todo lo que creía Sagrado que, en el mundo exterior, iba ardiendo también.

Soy tres veces extranjero: un bohemio entre austríacos; un austríaco entre alemanes, y un judío ante el mundo.

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P6:

En el fondo quiero pensar que es una consecuencia inevitable.
(Salvarse de la quema)
Pero yo no lo sé
Aún.
¿qué será de los Traficantes de Información?



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P7:

Escribo en un trozo de papel palabras sagradas.
No puedo evitarlo.
El caos se burla de mí.

De repente, había que ordenarlo todo. 
Pero la duda, como el caos, como el fuego, como lo imperfecto, como lo ilógico, no se deja ordenar.
Sólo la Música o
sólo la Verdad.
(Toda la Verdad)



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P8:





Después de unas cuantas horas de autobús leyendo “Traficantes de Información” de Pascual Serrano, llego a mi destino recordando estos versos:


No te pongas a buscarla ni en los libros ni en la vida,
ni en los ojos de otros seres ni en los espejos nocturnos.
Que La Verdad ya no es más que un periódico de Murcia.
Juan Bonilla.

De repente, ella dio con la Verdad de la Verdad.

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P9:

Estic barrejant l'ordre dels fets.
Se lo tragaron Todo.